Prejuicios sobre la enfermedad mental: por qué importa cómo la entendemos entre todos

Los prejuicios sobre la enfermedad mental retrasan la ayuda y aíslan. Cuáles son los más comunes, qué se sabe de ellos y qué podemos hacer entre todos.

Dra. Victoria Voces ·
Dos tazas de café sobre platos con dibujo de hojas verdes, en una mesa de madera con luz de sol y sombras de hojas

Imagina que un compañero vuelve al trabajo tras una baja por depresión. Nadie le pregunta cómo está; algunos le hablan más bajo de lo normal y otros dejan de contarle cosas «por no agobiarlo». Nadie quiere hacerle daño. Y, sin embargo, lo que más le pesa no es la depresión: es el silencio que se ha formado a su alrededor.

Eso es un prejuicio en la práctica. Y por eso entender socialmente la enfermedad mental, entre todos, importa tanto como tratarla.

Los prejuicios más frecuentes y lo que se sabe

  • «Las personas con enfermedad mental son peligrosas.» La gran mayoría no es violenta; investigaciones sobre trastornos mentales graves encuentran que son más a menudo víctimas de violencia que autoras. «Esquizofrenia» tampoco significa «doble personalidad».
  • «Es debilidad o falta de voluntad.» No. Son problemas de salud con causas biológicas, psicológicas y sociales; no se superan «echándole ganas».
  • «No tiene remedio.» Cada diagnóstico es distinto, pero muchas personas mejoran y llevan una vida plena con tratamiento y apoyo.
  • «Es culpa de la familia o de cómo se crió.» No. Las causas son varias y nadie es «el culpable».
  • «Mejor no hablar de ello.» Hablar con respeto ayuda. Entre las estrategias mejor estudiadas para reducir el estigma está el contacto directo con personas que han vivido el problema.

Si te reconoces en alguno, es normal: son ideas muy extendidas. Veamos de dónde pueden venir.

No enfermamos ni nos cuidamos solos

El psiquiatra argentino Enrique Pichon-Rivière propuso a mediados del siglo XX una forma de pensar que él llamó grupo operativo. La idea de fondo cabe en una frase: lo que le pasa a alguien se entiende mejor mirando también el grupo en el que vive. El primero es la familia; después vienen la escuela, el trabajo, el barrio. Ningún problema ocurre del todo «dentro» de una persona: ocurre también entre personas.

Eso no significa culpar a nadie, y menos a las familias. Las causas de un problema de salud mental son varias (biológicas, psicológicas y sociales). Lo que significa es que el entorno puede sostener o puede empeorar, y que tiene parte en la solución.

Tres ideas sencillas del grupo operativo

1. El portavoz. En un grupo, a veces alguien acaba «hablando» por todos: su sufrimiento muestra algo que el grupo no consigue decir. En una familia donde nadie habla de una pérdida, puede ser la hija la que se hunda, sin que nadie lo haya causado a propósito. Como recuerdan unas autoras que trabajan con grupos operativos: «la necesidad es de todos». Atender solo a quien se ve mal deja fuera lo que le rodea.

2. El emergente. Es lo que aflora y avisa de lo que pasa por debajo: una palabra, un gesto, un síntoma. Un síntoma no es solo un problema que quitar; también puede ser un mensaje que escuchar.

3. Depositar. Cuando algo nos da miedo y no lo soportamos mirando, tendemos a ponerlo en otra persona. Llamar «loco» a alguien es una forma de decir «eso a mí no me pasa». Es una lectura, no una prueba ni una disculpa, pero ayuda a entender una parte de por qué el prejuicio persiste: protege de una idea incómoda, la de que a cualquiera le puede pasar. Un ejemplo es el rechazo que sufren las personas con un trastorno de la personalidad.

Y a cualquiera le puede pasar

Según la OMS, más de mil millones de personas en el mundo viven con un trastorno de salud mental (informe de septiembre de 2025). No son «los otros»: son compañeros, vecinos, familiares y, a menudo, una misma.

Lo que provoca el prejuicio

  • Se retrasa pedir ayuda. Mucha gente tarda en consultar por miedo a lo que dirán o a «que le pongan una etiqueta».
  • Se oculta lo que ocurre, lo que aumenta el aislamiento.
  • Cuesta más trabajar, alquilar una vivienda o mantener las amistades.
  • Se interioriza. La persona acaba creyendo lo que la sociedad dice de ella (el autoestigma, del que hablo en el artículo sobre las etiquetas en salud mental), y eso agrava el malestar.

La OMS pide expresamente reducir el estigma junto con ampliar el acceso a la atención.

Qué podemos hacer entre todos

Con el lenguaje. Las palabras construyen realidad. Mejor «persona con esquizofrenia» que «un esquizofrénico»; «tiene depresión» que «está depresivo»; y nada de «estoy loca» o «qué bipolar eres» para hablar de un mal día.

  • En lugar de «Ánimo, tienes que ser fuerte», prueba con «¿Cómo estás? Estoy aquí si quieres contarme».
  • En lugar de «Eso es que no te esfuerzas», prueba con «Me da pena verte así. ¿Qué te vendría bien?».
  • En lugar de «No lo cuentes en el trabajo», prueba con «Tú decides a quién y cuándo, y te apoyo».
  • En lugar de hablar de la persona en tercera persona, prueba a preguntarle a ella.

Con la escucha. Preguntar y escuchar antes de aconsejar. A veces lo único que una persona necesita es no sentirse una carga.

Con el entorno. Un trabajo que permita ajustes, una escuela que no estigmatice, un grupo de amigos que sostenga. Las asociaciones de personas y familias también ayudan mucho; en España destaca la Confederación Salud Mental España.

Con la ayuda profesional. Acompañar a alguien a su primera consulta, o animarse a pedirla, también por videollamada, es un acto de cuidado.

Qué puede ofrecer una consulta (y qué no)

Trabajo en el Centro de Salud Mental y Hospital de Día del Hospital Clínico San Carlos, y la psicoterapia es el centro de mi consulta. Una consulta de psiquiatría puede ayudar a entender lo que ocurre, a tratarlo y a mirar el contexto de la persona. No sustituye el cuidado de la comunidad, ni la comunidad sustituye al tratamiento. Van juntos. Sentirse acompañado suele ayudar.

Si estás pasando por un momento muy difícil o has pensado en hacerte daño, no esperes: llama al 024 (línea gratuita de atención a la conducta suicida, 24 horas) o al 112 si es una emergencia.

Preguntas frecuentes

¿La enfermedad mental es culpa de la familia?

No. Hay causas biológicas, psicológicas y sociales, y ninguna persona ni familia es «la culpable». Mirar a la familia es entender el contexto, no repartir culpas.

¿Entender el contexto social quita responsabilidad o sustituye al tratamiento?

No. Lo complementa. Entender qué le pasa a alguien en su entorno no impide que reciba psicoterapia ni, cuando hace falta, medicación.

¿Qué es un grupo operativo?

Es un grupo de personas que se reúne para realizar una tarea común (aprender, tratarse, resolver algo), y que al hacerlo aprende de cómo se relaciona. Lo desarrolló Pichon-Rivière y se usa en salud mental, educación y trabajo comunitario.

¿Cómo hablo con un amigo que lo está pasando mal?

Pregúntale cómo está, escucha sin juzgar ni dar consejos rápidos, dile que cuenta contigo y ofrécete a acompañarle a pedir ayuda si quiere.

Si tú o alguien cercano necesitáis apoyo profesional, puedes reservar una primera consulta.

Fuentes: OMS, Over a billion people living with mental health conditions (2 de septiembre de 2025) · Lorenzo, Mantrana y Carrión, Rev. Asoc. Esp. Neuropsiq. 2022; 42(142): 235-252 · Choe, Teplin y Abram, Psychiatric Services 2008 (violencia y trastorno mental grave) · Thornicroft et al., Lancet 2016 (intervenciones contra el estigma) · Guía de estilo de comunicalasaludmental.org · Ministerio de Sanidad, línea 024.

Texto preparado con ayuda de herramientas de IA; revisado y firmado por la Dra. Victoria Voces, psiquiatra colegiada n.º 282880963.